Un recorrido técnico por los métodos que sostienen la contabilidad moderna: desde la partida doble hasta los criterios de costeo y valuación utilizados por empresas argentinas.
El método de partida doble, formalizado por Luca Pacioli en 1494, establece que toda transacción económica afecta como mínimo a dos cuentas contables, manteniendo siempre la igualdad entre el activo y la suma del pasivo más el patrimonio neto.
Este principio sigue siendo la base de todos los sistemas contables actuales, incluidos los sistemas de gestión (ERP) utilizados por empresas argentinas medianas y grandes, como Tango Gestión, SAP Business One o sistemas propios desarrollados a medida.
| Cuenta | Debe | Haber |
|---|---|---|
| Caja | $ 250.000 | — |
| Ventas | — | $ 206.611 |
| IVA Débito Fiscal | — | $ 43.389 |
Registro de una venta al contado con IVA discriminado del 21%, sobre un precio final de $250.000.
Registra ingresos y gastos únicamente cuando se cobra o se paga efectivamente. Es habitual en monotributistas y profesionales independientes, por su simplicidad administrativa.
Registra ingresos y gastos en el momento en que se generan económicamente, independientemente del momento del cobro o pago. Es el criterio exigido por las normas contables argentinas para sociedades comerciales.
La elección del método no es solo una decisión administrativa: modifica el resultado del ejercicio informado y, por lo tanto, la base de cálculo de ciertos impuestos y la lectura que terceros hacen de la rentabilidad real de la empresa.
Supone que las primeras unidades compradas son las primeras en venderse. En contextos inflacionarios subestima el costo de reposición.
Calcula un costo unitario promedio recalculado en cada compra. Es el método más utilizado por comercios minoristas en Argentina por su simplicidad.
Identifica el costo real de cada unidad vendida. Se aplica en bienes de alto valor unitario, como maquinaria o vehículos.
Desde la reactivación de la RT 6 de la FACPCE en 2018, las empresas argentinas cuyos estados contables se ven afectados por alta inflación deben reexpresar sus cifras a moneda de cierre. Esto implica ajustar los rubros no monetarios —bienes de uso, existencias, patrimonio neto— utilizando un índice de precios, habitualmente el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) o el Índice de Precios al Consumidor (IPC) publicado por el INDEC.
Vea estos métodos aplicados a balances reales de empresas argentinas.